Introducción a la mesa ‘El derecho a la ciudad, cultura y espacio público’. Por Emina Višnić

La presentación se centrará en acciones de la cultura independiente en su lucha por el espacio público, usando ejemplos concretos de Zagreb. Daré una rápida visión de conjunto del contexto en el que la escena de la cultura independiente emergió, dibujando los principales retos que esta escena afrontó y afronta hoy, así como las estrategias y tácticas clave que estas organizaciones usaron a fin de negociar estos asuntos, pero también con el objetivo más amplio de mantener el espacio público como tal. Forjaron nuevos tipos de colaboración y trabajo en red: redes tácticas o intensivas plataformas colaborativas. Su novedad esencial es que se enmarcan en un tiempo y un espacio preciso. En otras palabras, el trabajo en red y la comunicación no es un objetivo perpetuo, sino que se trata únicamente de medios para alcanzar fines tácticos precisos o misiones. Antes de presentar los principales logros de tales redes, y antes de explicar sus principales características, presentaré dos ejemplos concretos. Me centraré en Zagreb Initiative, formada en 2005 como una coalición de la sociedad civil que se desarrolló en dos direcciones: Operación Ciudad que trataba con las artes, la cultura y la juventud centrándose en las infraestructuras, y El derecho a la Ciudad, una iniciativa ciudadana contra la privatización del espacio público.

La Alianza Operación Ciudad inició un largo y exhaustivo proceso de defensa que duró varios años: debates públicos, actividades en los medios y acciones de protesta, y una serie de eventos llamados Operación: Ciudad, que cada año se centraban en diferentes aspectos importantes para el desarrollo urbano en la ciudad contemporánea. A través de varios formatos y formas de expresión artística, ocupaban temporalmente diferentes localizaciones abandonadas. Tras muchas luchas, protestas y negociaciones, la ciudad de Zagreb finalmente aceptó establecer POGON – Centro para la Cultura Independiente y la Juventud de Zagreb como una institución cultural híbrida basada en un nuevo modelo de asociación público-civil. Desde entonces POGON funciona como un centro abierto para el desarrollo de la cultura y las artes independientes contemporáneas, así como para la implicación activa de la gente joven en la vida social y cultural. Provee espacios para varias actividades y fomenta el intercambio cultural entre artistas locales y sus pares en otros países europeos, actualmente a través del programa de residencias artísticas Corners.

La misma coalición de organizaciones inició en paralelo otra campaña, desarrollada en el marco de una iniciativa ciudadana más amplia sobre la planificación urbana y la gestión del los recursos espaciales públicos: Derecho a la Ciudad. Junto a la organización medioambiental Green Action y un gran número de ciudadanos, organizaron muchas actividades diferentes contra la construcción de un centro comercial en la plaza Cvjetni y contra la devastación del espacio público en general. Llegó a ser un verdadero movimiento de la ciudadanía y un ejemplo de activismo cultural enfocado en asuntos mucho más amplios que las meras necesidades del sector (no importa cuan justificadas sean estas). Precisamente por esto, este tipo de activismo puede tener un impacto mucho más fuerte y duradero. Aunque no detuvo la construcción del centro comercial (pudo influenciar en su escala, que fue mucho menor de lo planificado), reunió a un gran número de ciudadanos e hizo aflorar la cuestión del espacio público en el debate político (donde había sido ignorado). Tuvo éxito al influenciar en las regulaciones locales y así detener otros proyectos similares en la ciudad. Más aún, animó a otras ciudades a iniciar sus propias luchas locales. Finalmente, de manera accidental o no, después de que el movimiento Derecho a la Ciudad creciera significativamente a través de una serie muy visible de acciones, el ayuntamiento de Zagreb aceptó finalmente establecer POGON.

Finalmente, como ejemplo de un esfuerzo por conectar diversas acciones locales en un nivel Europeo, ofreceré un ejemplo de una red en la que he tenido el privilegio de trabajar como vice-presidenta de su Comité Ejecutivo: Culture Action Europe, una red que ha aceptado el reto de “reinventarse” a sí misma ante nuevas circunstancias, para ampliar sus perspectivas y cambiar radicalmente sus modos de operar. Definida como “La plataforma política de las artes y la cultura”, CAE está introduciendo un desplazamiento estratégico: de ser un “abogado del sector” a abogar por la cultura como el pilar para un desarrollo sostenible; de representar sólo “el arte y la cultura como un pilar en la construcción de Europa”, a ser una voz de la sociedad civil para reclamar una Europa más justa, sostenible y democrática: de proveer “un set de instrumentos para la reacción” a tomar una posición de liderazgo basada en ideas, para convertirse un catalizador de las acciones colectivas y quien fija la agenda. Con este fin, Culture Action Europe está cambiando sus modos de operación, su estructura, que puede ser entendida como un mapa de rutas que crece en el tiempo.

La cultura como modo de organización. Por Jordi Claramonte

Ya es tiempo de sacar la cultura de esa especie de caja acolchada, de huevera conceptual, en la que lleva metida ni se sabe cuanto tiempo. Cultura es lo que hacemos los seres vivos para cuidar, transformar y hacer fértil

Ya es tiempo de sacar la cultura de esa especie de caja acolchada, de huevera conceptual, en la que lleva metida ni se sabe cuanto tiempo. Cultura es lo que hacemos los seres vivos para cuidar, transformar y hacer fértil nuestro medio.

La cultura, como sabe cualquiera que sea hijo o nieto de labradores o que haya cuidado un geranio alguna vez, es algo que no se improvisa, que no se compra y que no se vende. Bueno claro que se puede comprar y vender, pero no es lo mismo.

Obviamente hay o debería haber una cultura material, con la que damos vidilla al mundo de cosas que nos rodean, una cultura política, mediante la que columbramos como organizarnos para vivir mejor y una cultura de nuestra sensibilidad, gracias a la cual exploramos aquello que somos capaces de sentir y hacer sentir.

Seguramente haya muchas más culturas, pero estas tres se me antojan básicas para entender de qué estamos hablando cuando decimos “autogestión”. Son básicas porque son necesarias, cada una por su cuenta, y porque son inseparables si queremos entender lo que es una comunidad viva. Cómo nos organizamos políticamente no puede resultar indiferente al cómo nos organizamos materialmente ni tampoco al cómo organizamos nuestra sensibilidad. Y eso, organizarse política, material y estéticamente no puede hacerse de cualquier manera: Una comunidad es, etimológicamente, un “hacer juntos”, e igual que el casado casa quiere, cualquier comunidad que se precie necesita darse las condiciones para que ese “hacer juntos” sea gozoso. Quizás porque como decía Fichte, cuando alguien tiene derecho a un fin, tiene también derecho a los medios imprescindibles para buscar ese fin.

En tanto comunidades humanas, en tanto grupos de personillas que queremos “hacer juntamente” tenemos derecho a postular nuestros fines, por ejemplo una vida más inteligente y más digna. Y tenemos derecho a los medios que se muestren imprescindibles para conseguirlo, por ejemplo un espacio autogestionado donde cuidar nuestra vida material, nuestro quehacer político y nuestra sensibilidad.

Hasta aquí las palabras, ahora toca pensar cómo hacerlo y hacerlo. Eso lo vemos en las jornadas, que para eso están.

Taller de autoconstrucción con Arquitecturas Colectivas

En el marco del eje temático El derecho a la ciudad y la construcción colectiva del territorio de las conferencias, se programa un taller de autoconstrucción coordinado por la red internacional Arquitecturas Colectivas y en el que colaborará el colectivo invitado Stanica.

El taller se inscribe en un proceso de rehabilitación de los espacios del Ateneu Santboià en el que colaboran los colectivos de la red Arquitecturas Colectivas: Straddle3, laCol y LaFundició. Durante el taller se construirá e instalará un falso techo en el vestíbulo del ateneu, un elemento que pretende mejorar la acústica e iluminación del espacio, así como hacerlo más acogedor y dotarlo de identidad.

El taller tendrá lugar los días 14 y 15 junio de 10 a 19h en el propio Ateneu Santboià. La participación en el taller es abierta y gratuita al público general. Lxs interesadxs en participar, a fin de organizar mejor el taller, pueden enviar un mail a la dirección francisco@lafundicio.net. Si dispones de herramientas y quieres colaborar puedes traerlas al taller: necesitamos principalmente taladros y atornilladoras. Te recomendamos que etiquetes tus herramientas con tu nombre o el de tu colectivo para que nada se extravíe.

El sábado 15 de junio a partir de las 16:30h todxs lxs asistentes a las jornadas y el público general podrán colaborar y participar en la instalación definitiva de los elementos construidos.

Pedagogías colectivas: retos y paradojas en la cuestión colectiva. Por Javier Rodrigo

El trabajo en espacios colectivos, organizaciones e instituciones de lo común a partir de los sucesos del 15M, a raíz del trabajo de recuperación de los modos cooperativos de trabajo, y de los modelos feministas de políticas está teniendo un amplio auge y resonancia en muchos barrios y ciudades. Esta emergencia ha dado lugar a todo tipo de experiencias, iniciativas y espacios que están experimentado otro tipo de ciudadanías. Estas nuevas instituciones sobre lo común están articulado nuevas formas de producción cultural, de instituciones híbridas que ponen en vilo el papel tradicional de los centros cívicos, de los espacios culturales de arte, de las universidades y de los modelos más convencionales de acción ciudadana. Además suponen experiencias de generación de esferas públicas alternativas, donde la producción cultural también juega un papel estructural.

En este emergente panorama encontramos, en general, muchas dificultades en admitir lo educativo como un componente articulador y productor de cultura y ciudadanía. Cada vez se le exige más impacto social y vertebración ciudadana a la política cultural, y está más que clara la condición de desgaste de un modelo cultural que no comulga en general con una política de proximidad , de gestión colectiva y ciudadana. Pese a la asunción de la necesidad de otros modelos formativos, de otro tipo de educación y relación con la cultural, de la reivindicación de la dimensión política y pública de la educación en estos días, encontramos muchas contradicciones y paradojas sobre lo que es y cómo opera lo pedagógico en los escenarios de ciudadanías alternativos antes apuntados. Exiten todavía claras divisiones del trabajo productivo y reproductivo, marcadas distancias entre productores radicales/ innovadores y mediadoras/ educadoras, o modelos de educación patriarcales o consensuales, además de la hegemonía de diálogo racional de la asamblea como único modelo posible de organización política.

Efectivamente, el modo operativo de trabajo deja a la educación como un componente adicional o complementario normalmente dentro de este tipo de proyectos, pese a la intención de mediación o acercarse a la agente. Aunque en muchas entidades y espacios colectivos se trabajen con talleres, con formatos de seminarios u otro tipo de acciones educativas, estos espacios parecen no afectar el cuerpo central o político de estos proyectos. En otras ocasiones la cuestión educativa se trabaja como un contenido , dentro de una serie de seminarios o charlas donde tocar temas candentes (la educación pública) o presentar alternativas de educación (escuelas libres, antiautoritarias, etc..). En este sentido apuntado aparece que la cuestión educativa queda relegada a talleres con infantes, trabajo con niños o actividades de carácter lúdico-festivo únicamente, relegándose casi al trabajo con un grupo específico que a una cuestión estructural.

Por otro lado los sistemas de trabajo y relaciones con colectivos se generan a partir de seminarios, modos de trabajo y otros formatos que muchas veces imitan y repiten los gestos de conocimiento, o excelencia del mundo académico. Repiten un patrón autoritario de los modos de producción de saberes y su transferencia muy similar al que predomina en la universidad. Pese a que esta situación está cambiando, en muchas ocasiones se alude a modelos de auto-formación, y a referentes de auto-educación, desescolarización o aprendizaje autónomo, co-aprendizaje, peer to peer, o aprendizaje colaborativo, cuando es un hecho que conlleva una sobreabundacia de los mismos modelos de formatos: grupos de lecturas, charlas magistrales, video-forums, etc… Siempre en espacios que no nos hacen salir de nuestras zonas de confort y no permiten generar otros modelos de relación y de construcción de saberes. Además, en contadas ocasiones se piensa en trabajar con escuelas, grupos de padres o madres, generar espacios de crianza, o mezclar este tipo de modelos, ya que cualquier cuestión relacionada con la educación formal parece contaminar una supuesta autonomía del aprendizaje. Son espacios o grupos abyectos o anómalos para este tipo de proyectos.

Alrededor de todas estas cuestiones, surge una serie de preguntas claves: ¿Cuáles son los métodos de trabajo colectivo, los espacios de generación de saberes otros y de relaciones imprevistas que no tratan de concienciar, de iluminar a una persona? ¿ Cómo podemos entender las tradiciones políticas de la educación, de las pedagogías críticas y de ciertas posiciones feministas como espacios políticos y articuladores de estos centros? ¿Es posible articular diversos modelos heterogéneos de producción y circulación de saberes?

Ante el paisaje antes descrito, pensamos que la cuestión sobre pedagogías colectivas puede arrojar diversos puntos de vista sobre la posibilidad de generar otros espacios públicos. Las pedagogías colectivas, son entendidas en este sentido somo espacios de aprendizaje diferencial, donde se intercambian saberes, conocimientos, modos de trabajo, y se generan comunidades de aprendizaje o grupos de aprendizaje colectivo entre diversos grupos, personas o instituciones. Suponen iniciativas donde investigar de forma práctica, donde generar experiencias sobre lo común estando juntos y revueltos (ya sea regando, construyendo, cantando, grabando vídeos, tomando té, discutiendo, etc..). Estas pedagogías generan otro tipo de economías del conocimiento a partir de ciertos pragmatismos y políticas de grado cero o infra-políticas. Esto es, no desde acciones de concienciación, ideologías fuertes, moralistas o diseños sobre lo político como algo ya dado, sino mediante espacios de negociación plurales sobre lo común que generan experiencias colectivas no pre-diseñadas donde implosionan muchos saberes .

En resumen esta presentación pretende plantear las paradojas antes arrojadas sobre los límites y relaciones entre lo pedagógico y lo colectivo, y por tanto repensar las políticas donde se articulan iniciativas ciudadanas alternativas. Estas paradojas, más que solucionar o dar pistas, bien pueden
servir para repensar y reflexionar sobre otros posibles modos de trabajo, con sus luces y sus sombras. Esta es una cuestión, en nuestra opinión, pedagógica y política.

Introducción a las ponencias

Inauguramos, a pocos días de las jornadas, una nueva “sección” de este sitio web en la que os iremos ofreciendo una serie de textos breves a cargo de cada uno de los ponentes. En estos textos los ponentes introducirán los temas que abordarán más extensamente en sus conferencias, y sobre los que esperamos poder debatir con todos los asistentes.